Casi cuatro años

“Pasan cosas, pero no hay razón para distraerse”

10991178_10205709167385182_7664649925736267229_nEres una de mis victimas. Casi cuatro años se escribe muy rápido en cualquier teclado, muy rápido al pronunciarlo, y si le pones una canción, tal vez dure un poquito más, pero la realidad de mi vida dirá que no lo es. Casi cuatro años no es tan suficiente para escribir te quiero una noche donde estamos perdidos, deprimidos y destrozados, y nos tenemos allí. Casi cuatro años no es suficiente cuando hay una serie de preguntas que aun no se han resuelto, con un vaso de café que esta por la mitad. Casi cuatro años no es suficiente para gritar de felicidad cuando conseguimos alcanzar una meta. Casi cuatro años no es suficiente para seguir queriendo como te quiero. Casi cuatro años no es suficiente para abrazarte, y para que abrazaces al pingui, que por cierto abraza fríamente, aunque por dentro sea un lago colorido de amor. Casi cuatro años podría pasar para cualquier otra persona, pero para Ben no.

Andas, conoces bien lo que es pasar de Alaska a Saturno y gastarse los pies, descansar en un bar, y escuchar algo de Coldplay. Luego gritar, estornudar, y no tener pastillas para la gripe. Seguimos el camino para que llegaras a Saturno. No te pedí que lo hicieras, pero tus piecesitos decidieron hacerlo antes de conocer mis delirios, y luego después seguiste con Ben, cuando yo era un desconocido sin fama, y sin dinero. cuando pagaba por tener alguien que me acompañara en la soledad, en el silencio, y si, así inicio esto que hoy gratamente le llamamos amistad infinita,  más que un sentimiento bonito, una relación  . . (Aquí, Satuno llora un poco) una relación que cuido mucho, porque me importas pitu traviesa, y me interesa que estés bien, siempre bien.

“Algunas Noches el Silencio Rebota Y Se Expande Arbitrariamente Dejando Huellas De Dolor”.

Recuerdo que mis cosas no salían nada bien, mí corazón parecía de todo, menos un corazón. La vida amarga, y pocas oportunidades de tener un vaso de helado para mí. Pero así, eres tú, terca, inamovible, y aunque pasamos tiempo difíciles donde lo mas lógico era irte, lo mas sencillo era eso, olvidarte, y tenerte como un recuerdo de una amistad que fue pero que ya no es; pero aquí estas, jodiendo en Saturno, apurando lugares, divirtiéndote en medio de todo.

“Te vas a joder, porque no me voy a ir de tu existencia. Vas a tener que enterrarme cuando Dios así lo decida, y vas a tener que cuidar al valiente de Haku, y la dulce de Emi, y la reina de mi esposa”

Tal vez, el mundo este en su afán de lograr que se yo, pero por favor sigue con tu vida, con lo que has sido durante estos años, no mires atrás, no desgastes tu mirada en comentarios de personas que nunca están, o que simplemente intentan distraerte, sigue, lucha y sigue fuerte.

Gracias no tiene un significado muy detallado en Saturno, pero creo que es la palabra que se acerca a lo que hoy puedo decirte en un día donde a Dios le dio el placer de crearte. Creo en ti, en lo que haces, en lo que escribes y en lo que sueñas. Sigue siendo tú, aunque te equivoques, y seguramente yo quede un poco perdido de tu vida, aun así, yo seguiré allí como el terco que va a querer joderte siempre, con Haku, o sin Haku, con tu novio o sin él. Recuerda que no te escaparás de ser mi victima. Ya una vez en Saturno, siempre Saturno. Y la fotografía de nosotros, viene pronto, porque necesitamos cambiar el afiche del cuarto que está en el lago de Sarturno.

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El cielo esperaba por mí

Uno puede pasar tanto tiempo luchando como pueda soportarlo. Quedarse a ratos en silencio, invitar a la soledad a convivir, cerrarse en cada respirar, cambiar la rutina, jugar fútbol, quedarse viendo película los fines de semana, salir por las noches con la música, en fin. Llega un momento donde uno se cansa, toma las maletas y se va. Irse con la terrible idea de que no funciono, de que no se logro. Mas cuando de cierto modo has vivido, has experimentado, lo has escuchado. Entonces atacan las preguntas.

Luego de un tiempo de andar caminando fríamente. De vivir con la normalidad de estar confundido, me eche a perder. Me fui olvidando de muchas cosas, en especial de El.

Pensé que era cuestión de solo trabajo, de cubrir un evento más, y así fui. Fui sin expectativas, sin ninguna ilusión, sin nada que pudiera llevarse mi atención. Me encontré con la sorpresa de compartir con un gran grupo de prensa, unos chicos extraordinarios que le pusieron toda su pasión.

Escuchaba, coreaba una que otra canción. Tomaba los apuntes, grababa los videos, fotos, detalles, hasta que el velo se cayó. Mi alma reconoció esa voz, el viento soplo y los bellos de mis brazos, se pusieron en pie. Los ojos comienzan a inquietarse, y a moverse mas rápido, se comienzan a mojar, y nadie esta allí para ayudarme a que no se inunden. Ya era tarde para evitar lo inevitable. La gracia de su mano siempre ha estado allí, la confianza del cielo ha estado saltando en mi cuerpo y ni yo mismo podía escapar de ello. Ahora mis pensamientos son cubiertos por el padre, El mismo padre que siempre ha estado, el mismo que besa a su hijo en ese momento. Me puse de pie en aquel salón donde cantaba Marcela Gándara, mis ojos mojados, y mis brazos se extienden. Mi rebelión, mi ceguera, mi terquedad, mis ideales, tenían su fecha de expiración. Su voz termino mi silencio, llore como un pequeño, las lagrimas nadaron por mis mejillas. No había nadie que interrumpieran el momento más esperado de lo alto, de mi bello Jesucristo.

Entregarse, impulsarse como si fuera el último segundo de estar con Él, alzar la voz, gritar que solo El, solo por El, Llegue a una cita que no sabía que tenía. El momento termino, me seque el llanto y continúe.

"El reino de los cielos viene en la pobreza, en las manos atadas, en la oscuridad. Con mis propias manos me destruyo, quemo mi futuro. llega el amanecer, es su voz, estoy soñando alcanzar el otro lado".

“El reino de los cielos viene en la pobreza,
en las manos atadas, en la oscuridad.
Con mis propias manos me destruyo,
quemo mi futuro.
llega el amanecer,
es su voz,
estoy soñando
alcanzar el otro lado”.

El cielo venia por mi y ahora era el pastor Rubén Hernández dañaba mi cabeza, y lo logro. La razón hizo eco en mis ideales, en los conjuntos diagramados que tenía ya plantado en lo que he vivido. Mi noche fue ferozmente atacada. La profundidad no tiene límite cuando se trata del rescate, cuando se trata abrir el corazón de un hijo y mostrarle que siempre he estado para él.

Christine d’ Clairo, llego a la tarima, había luces, gritos. Ema Rodríguez en la guitarra efectuaba los sonidos, el ambiente estaba listo, y allí comenzó el viento del cielo sobre la creación. Los hijos adoraban. Una sola voz en el coliseo. No había palabras que decir, pero El me amaba, El no me había cambiado por otro hijo. El me espero, me perdono, me dio su luz. El es Dios, El que es y siempre será.

Ocurrió, sucedió en la forma más inesperada, como cuando ocurre un milagro no esperado, no rogado, no pedido; como un regalo que llega a tus manos en un día cualquiera; eso fue lo que paso, así fue y así lo recibí. Pensé que ya había terminado mi año, y no fue así 🙂

"Permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el mayor de ellos es el amor".

“Permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el mayor de ellos es el amor”.

La felicidad es eso que no se describe, es el abrazo del padre, es un sentir que tiene una dimensión brutal que aprieta el corazón, y te hace sentir libre por completo, te vuelve la esperanza en un solo segundo, se prende el cielo en una sola fiesta y te hace ver cuán equivocados podemos andar lejos de él.

El fosforo se enciende y luego se apaga. De cada uno depende que el amor no se enfrié, que el regalo no se pierda. Cuiden su amistad con el cielo, protejan sus ojos de la cruz, amen cada segundo de vida que él nos da, luchen hasta no pensar, la eternidad es el inicio. Lo que Dios determina, no tiene fin.