Deconstruir.

“Deconstruir” un enorme paso. Un momento crucial en la vida de quien escribe. Bajar los escalones uno a uno, esos escalones por los que un día subí con tanto esfuerzo, en los que dejé alguna huella, una cicatriz. Hoy, estoy aquí, donde nuevamente voy subiendo lentamente.

Volver atrás es más difícil que simplemente darse la vuelta. Cuesta asimilar el hecho de emprender de nuevo un viaje que ya se ha vivido. Es volver a soñar todo de nuevo. Todo de nuevo sin saber nada, porque nada ocurre dos veces de la misma manera. Es aprender a aprender, es como formatear todo: sentimientos, emociones, paisajes, personas, conceptos, ideas y ver las cosas como nuevas.

"Yo aprendí a escribir sobre las hojas dañadas. Sobre la adversidad, sobre una playa sin visitantes, y así a los 17 inicié el experimento de vivir"

“Yo aprendí a escribir sobre las hojas dañadas. Sobre la adversidad, sobre una playa sin visitantes, y así a los 17 inicié el experimento de vivir”

Yo aprendí a escribir sobre las hojas dañadas. Sobre la adversidad, sobre una playa sin visitantes, y así a los 17 años inicié el experimento de vivir. Desde ese momento, escribo. Pienso que nací para eso, escribir. Y es que escribir se convirtió en la única manera de conocerme, de auto-descubrirme. Escribir me daba satisfacción, me daba cierta alegría aún si estaba triste, o enojado. Escribir me dio la oportunidad de acercar a ellas, de una manera más abierta, no limitando. Recuerdo que escribía cortas carticas. Es por ello que tengo la particularidad de no calificar cada letra que logro escribir. Es algo tan mío que nadie puede venir a darle una calificación, un estatus, un nivel a mis letras, escribir es dar el mensaje.

Cada letra tiene su propia historia, su propio clima, su propia idea, su categoría, su razón de ser. Ninguna esta demás, ninguna estorba. Si alguna letra no tiene un perfil, si no lleva una razón, si no tiene un afecto, un palpitar, un llanto, una sonrisa entonces no tiene peso suficiente para mostrarla, para publicarla. No todo lo que escribo nace para ser mostrado, para ser publicado. Muchas de ellas tienen vida en la intimidad de mi vida. Muchas de ellas viven para ser recordadas en momentos personales. Pero, ¿Por qué escribir y mostrar algo que no hace efecto en uno?

Uno forma la identidad de las letras, no las personas, no las críticas, ni los elogios. Uno va creando un camino de letras que lo van trasformando a uno con el pasar del tiempo, es por eso que sigo escribiendo, que es sinónimo de seguir viviendo. Es por eso que le hago frente a la presión de seguir luchando contra uno mismo, contra las opiniones de los desacuerdos y los cientos de criterios que existen. Hay cosas muy buenas, muy interesantes, cosas que no se logran digerir en la simple vista del blog, cosas que uno atesora en el cuarto del silencio de las letras, de los cuadernos, y de mi diario vivir. Redescubrir lo que soy, y lo que he sido, ha sido de los mejores regalos que trae esta aventura de escribir.

La critica a la que someto mis letras antes de ser vista por mucho de ustedes hace que la mayoría de ellas queden en el abandono, en el olvido, en el turno de espera en un sofá, en la aplanadora autocritica, que algunas veces logra ser fuerte. Escribir siempre es el momento de ser honesto, de ser sincero, es quedarse en la habitación de un hospital mientras ves sufrir, es pasar por las afueras de un cementerio y tener preguntas que quizás nadie responderá , es aquel globo que nunca voló, es la lágrima corrida que nadie observo, es la fecha, lugar y motivo donde me quede estacionado. Es levantarse cuando aquella piedra propicio mi aparatosa caída, es el momento para enfrentarme con mis idioteces. Escribir, es el mejor amigo. Es soltarse sin cuerdas que me sostenga y saber que al final valió la pena.

Romanticismo. Yo no naci romántico, tampoco me crié siéndolo, más bien creo que fui llegando a ese camino o esa postura de vida, sin saber que algo tenia de ello. Ser romántico es tener esa sensibilidad, esa ternura de sentir, de expresar y aunque a veces no se que tanto o que poco sea, el romanticismo me dio la única posibilidad de crear, de vivir, de llegar, de sentir un mundo al que llame: “Saturno”. Saturno es la instancia de escapar de un mundo cruel, que me involucra a soñar. Es salvaguardar recuerdos, emociones, episodios, en algo que solo siento yo, y vivo yo de una manera muy específica, particular, llena de mi cruda y loca imaginación. Saturno es tener y crear personas reales que están en mi vida, y disfrutarlas en un lugar muy especial dentro de mí, para el día en que ya no logren estar conmigo. El romanticismo logra desenchufarme de la vida tradicional, del juego a veces sin sentido que se da a diario. Es convertir el carro en puente, el problema en lluvia, el dinero en ilusión. El romanticismo no es una perfección, puede no durar, puede no ser eterno, pero nos llena de esperanza.

CRISTO. Lo miré solo a Él, y Saturno comenzó su transformación. Yo inicie una metamorfosis muy interna. La manera como Cristo me llego a mí, fue con ese romanticismo que lo caracteriza él. Se nutrió con su belleza, me inundo el pequeño cuerpo que tengo, movió mis ojitos, y llego al fondo de mi ser. Cambio el peso de la rutina y la distorsiono en alegría. Cristo es el principal y él más romántico que hay. Saca la luna a pasear cada noche para mostrarme su belleza, viste de paisaje el mundo que creo exclusivamente para mí. Encuentro satisfacción en él. El está dentro de mí. Cristo es desear por encima de todo la Vida, es querer, es necesitar esa dependencia total de quién me creó y quién puede acabar con el desastre que pueda tener dentro de mí. El es el punto más infinito del poema que pueda escribirse, es el lenguaje de la vida que se transforma en eternidad, es el llanto de alegría, sino mira la cruz.

Deconstruir. Tenemos que tomar una decisión, tenemos que tener una posición frente a la vida. Nada de lo que está afuera es sencillo, y nada de lo soñamos es gratis. Tal vez ayer no nos fue bien, seguramente hemos fallado más allá de lo permitido, y hemos llegado a lugares sin querer. Deconstruir un lugar que aparentaba estar bien, pero dentro estaba en llamas. Tal vez estábamos en la cima, pero todo era un reflejo. Él lo ve todo, desde arriba, en lo alto. Que sensación más fea es sentir cuan vacios vamos por la vida. Volver a comenzar no es igual que Deconstruir con Él. No hay mejor motivación que estar en Él. El cambio está en El.

"Hay que saber entender que Romanticismo sin Cristo es un cielo sin estrellas" Deconstruir/Benjy Bula

“Hay que saber entender que Romanticismo sin Cristo es un cielo sin estrellas”
Deconstruir/Benjy Bula

El romanticismo es bello, e ilusiona. Hay que saber entender que romanticismo sin Cristo, es un cielo sin estrellas. Tal vez sintamos muchas cosas y las podamos expresar, pero es mucho mejor cuando tiene el GPS de Cristo. Sé detallista, expresa lo que sientes, lucha por quién quieres.

Soy un chico que escribe con frecuencia, que recolecta vivencias, que sueña con Saturno, que amo a la madre de Haku y que decidió que Cristo gobierne su universo. Soy un chico romántico que encontró la paz en Él y desde ese momento tiene la carga, la necesidad de ir respondiendo y haciendo preguntas incómodas sobre la vida, sobre las emociones, sobre los sentimientos, sobre los sentidos con letras. El talento de escribir, fue obra de Él, ese es uno de los tantos poemas que me ha dado. Jesús, propuso VIVIR en mayúsculas, entonces vive.

Muchas gracias a todos, por leer.

Mis Letras

Vivo en el planeta tierra, y aún estoy aquí.

Reglas, leyes, normas, todo eso se resume en obediencia. Aún así, cada uno vive según ellas o fuera de ellas. Hay quienes hacen caso omiso, las pasan por alto, o las olvida para quitarle poder a la fuerza que nos oprime y nos quita ventaja. Políticos, curas, pastores, profesores, filósofos, físicos, músicos, artistas, vagos,médicos, desempleados, escritores, los demás, alguien; pero cada uno de ellos tiene un mundo donde sustentan, y creen haber encontrado algo de verdad, que los anima a continuar dentro. En algunos va la felicidad, la comodidad, la compañía, el amor, en otros, la soledad, la miseria, el abandono.

Cada mundo nos dicen que debemos creer y hasta donde. Como debemos hablar, como vestirnos.Que podemos saber y que debemos saber. Algunos rompen con ello, algunos se marchan de ellos, de este mundo en busca del propio. Su corazón les pide algo más que ese montón de reglas.

10303171_243408492517983_5236022173048685932_nAlgo quema dentro, y no se puede controlar.No nos enseñaron a llegar a los límites y no traspasarlo. No nos dijeron que lo que sintiéramos debíamos ahogarlo con agua fría. Despertamos en busca de lo que deseamos, y así tendremos que terminar.

Terror a la casa, a diarios fúnebres, a tuberías rotas, al furioso mar y su tormenta. Tenemos heridas que han gastado tiempo para ser curadas. Tenemos una ausencia que cuesta luchar. Hay unas ganas de venganza que hacen de algún modo y a una medida en cada uno, un ruido interminable de llegar a la cima y demostrar que podemos. Que el  miedo no nos paralizo,que la  sensación de rechazo no nos aplasto.

Allí está el límite frente a nosotros. Llegamos a el. Arde el alma, se quema el corazón que está en el último tejado. Buscamos una melodía que satisfaga nuestra circunstancia y si no la encontramos empujamos, buscamos no importando que nuestros ojos sean partidos como vidrios, que nuestros odios escuchen la peor canción. Necesitamos conquistar nuestro mundo interior, necesitamos ser quien lo dirija y eso tiene un alto precio, aun si pasamos por encima de las reglas.

Escribir ha sido mi religión. De una muerte a una vida. Es y ha sido el mejor camino para entender y conocer a mi único amigo. Es mi tendencia, mi escondite, mi música, mis pensamientos, mi melancolía, mi Saturno, mi playa, mi llanto, mi sonrisa hacia adentro. Es y ha sido el mejor de los regalos que me dio mi amigo a mis 16 años. En medio de esa aventura, he sido alguien irresponsable al escribir, por así decirlo. Soy alguien que escribe más por el arte de sentir, que por el hecho de ser obediente ante la gramática, la orientación y la estructura que se requiere ante las letras. Entonces diría, que a veces soy algo rebelde para las normas técnicas de los escritores. Uno todo, me divorcio a la siguiente coma, y no escribo más. Me obsesiono con una idea, y no hay freno posible. Inicio lo que no tiene fin. En medio de todo ello, que puede que no sea tan cierto, la inspiración es una camiseta que uno se pone y se quita, luciendo siempre una mirada algo seria y quizás medio enfadada, pero siempre hay de donde sacar más. Algo confuso, pero real, concreto e imaginario.

Ideas solas y huérfanas, estupideces sin palabras, duermo, me levanto y encuentro lo absurdo como un ángel de la guarda. Hasta entenderlo, comprenderlo, masticarlo y no vomitarlo, si eso ocurre entonces le llamo sueño, pero con el objeto de tener claro que cuando todo termine, seguiría la vida sin acostumbrarme a soñar de nuevo lo mismo. Aun sigo intentando escribir, de la desgracia, por mi vanidad, por no acabar mi existencia. Por una felicidad ridícula, por una alegría momentánea, por desamor de una madre de Haku desaparecida de mi propia galaxia. Pero allí estoy, sigo intentando encontrar las mejores letras para que mi mundo sea algo, tristemente mejor.

Lo que soñé esta, pero no tengo una idea de cómo lidiar con eso. Después del ruido, de sus comentarios, sus likes, y retwittes esta la soledad, el silencio de todos: “El mío”.

Tengo un par de chicas que me adoran. Un par de pies que caminan y no bailan. Mi fe es tanta que sigo escribiendo como para mi segundo libro cuando el primero esta vendado, Al final el texto acaba y yo quedo aquí.