Me llamé soledad, y Él se llamó compañía.

La sensación del error, el paso que ya fue, es como he vivido durante un tiempo.

Me equivoqué como lo hacen los expertos del clima. Falle como lo hizo Roberto Baggio en la final del 94. Escuché los gritos muy cerca, de los extraños, de los que saben mi nombre. La recriminación de mi consciencia. Así caminé noches como pude, escondiéndome de mi, del espíritu de los que están cerca, de los que viven lejos de Alaska. Me Ausente de mis preguntas. Escuché cien canciones de esperanza, pero me perdía al terminar la noche. Entonces, para aprender de la vida hay necesidad de equivocarse.

2015-04-Life-of-Pix-free-stock-photos-coffee-people-table-cup-morning-leeroySon muchas las veces en que he necesitado fuerzas. En que he necesitado que la esperanza sea real, no una teoría básica de aventura. Pero sin lugar a las dudas, soy ese que salto con miedo de la montaña sin protección, sin medir la atura, sin saber la temperatura que debía resistir para continuar, para llevar una  vida decente. Pero salte, sin pensarlo mucho, salte escapando de un mundo desigual y de un montón de cosas que no quiero mencionar ahora. Salte por mi y en parte por alguno de ustedes. Salte para conocerme con el miedo, y lo que eso significa. Y así, fue que conocí en corto tiempo lo que hay entre el salto y la caída, que es el mismo tiempo que existe entre el placer prohibido (por así mencionarlo) y sus consecuencias. Luego de allí, no hay borradores, ni atajos como en el teclado. Las noches no llegan a ser noches, el placer no se siente igual, las compañías se sienten solas, la música no me lleva a ningún Saturno, el lápiz no pinta nada, y el papel no escribe nada digno.

Ahora, una vez abajo, inicia un proceso que no se detiene, es algo inevitable y es pensar distinto. Cuando se vive en carne propia te das cuenta de muchos detalles que en la gloria no se hacen notar. Cuando estas abajo te das cuenta que el mundo tiene niveles de miseria, de gloria, y de humanidad. Es el proceso de ver que cada persona tiene un mundo y que hay que respetar sus héroes, sus enemigos, sus pasiones, sus ideales. Que tiene sueños que no son tontos, y que ese sueño es lo único que lo hace vivir en ciertos casos (Por eso, no estorbe, no ensucie lo que ellos han hecho por seguir)

cropped-fotorcreated1.jpgQuizás uno de los mayores problemas que he tenido es tener conceptos errados de amistad, de amor, y de muerte. Por eso, guarde trocitos de vida negra en una caja y lo asegure en el fondo de mi. Aprendí con el paso de los días a dejar a un lado a ciertas personas que son toxicas. Creí que eran  noches de derrota, por que así piensa la gente en general cuando se caen, y aunque luego digan frases de superación, en el fondo prefieren nunca caerse, y allí, en ese mismo pensamiento yo me derrote. Por eso ese salto inesperado, no premeditado, fue una gran acción. Aprendí más equivocándome que teniendo la razón. Porque me apuñale con las preguntas que solo abajo me haría y que tendría el valor de responderme. Abajo es un lugar desamparado de la tierra. Es el eco con derrota.

Me llamé soledad y Él se llamó compañía. Me llame cansado, y Él se llamo fuerzas. Me llame deprimido, y Él me llamo amigo. Hubo golpes en la cara, en el alma y debajo de mis ojos. No hubo pasaje para abandonar el país de la lucha. Hubo oscuridad para conocer otro camino a la esperanza. Una esperanza dirigida. Las circunstancias son algo natural. Existe muchos silencios abajo y seguramente callar sea un idioma, pero también es un acto de tortura cuando nos sobrepasamos en ella. Las personas se oscurecen, pierden el rumbo, se vuelven egoístas, quedan huérfanos, y se alejan de mi (Eso es normal).

Lo real en esto, es creer que se puede caminar herido, que se puede llevar un muerto (el alma), aun arrastrando una oscuridad hasta poder llegar hasta la esperanza, pero eso no ocurre por fuerzas propias, eso ocurre de repente, eso pasa porque Él está, Él llega, Él aparece. Puedes hablarle en silencio, Él conoce el idioma perfectamente. Él sabe de miradas tristes, y cargadas. Él sabe de oscuridad, de traición, de abandono, ,de depresiones. Él continuo conmigo en la caída, en lo bajo. No salio, ni escapo, no canso de la comida, de las mimas canciones, ni ponerme cada seis horas la venda, y ayudarme a caminar.

Aun sigo despertando con las vendas, y Él allí.

Yo acepte su amistad.