Dichoso y feliz

“Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece..." Mateo 5:1-3 (NVI)

“Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece…” Mateo 5:1-3 (NVI)

Me ha costado tiempo, cierto tiempo. Algunas innumerables circunstancia apretadas contra la pared y mucho orgullo. El sistema de este mundo nos ha enseñado y sigue enseñando a valorarnos a nosotros mismos, a poner toda nuestra confianza en nosotros y de ese modo no depender de nadie por nuestros resultados. Es una independencia absoluta en lo que hacemos, en los escalones que damos. Pero que cruel cuando caemos, cuando no lo alcanzamos, cuando todo se viene al suelo. Allí me pregunte muchas veces ¿Quién nos ayuda en realidad? ¿Quién va a nuestro encuentro ante el suelo inminente?

Cuando llegue ante su presencia me dijo: “Dichoso y Feliz, Ben“. No lo entendí, a lo bien no lo comprendí. Paso mucho después cuando volvió a ocurrir. . Atónito, mi llanto tenso comenzó a descender. Sentí como el corazón se desdibujaba, y se arrugada con preguntas. Recordé toda la impotencia, porque había estado luchando, intentando darle solución a mi propia vida, y no lograrlo era fuerte. Me vinieron muchos pensamientos cavernícolas.

“Dichosos los pobres en espíritu, porque (1)

Dichoso y feliz” es, darle la responsabilidad a Él para que lo haga por mí, y eso en el sistema de este mundo, y hasta en el propio, no se ve bien. Comprender eso, es difícil. Son luchas internas con una cantidad de ideales puestos, con formas de vivir, y la costumbre de hacer todo al modo de uno, al propio yo. Algunos le toma toda una vida, otros accidentes, perdidas, a mi me ha costado todo el orgullo para llegar y habitar en su dependencia (Se escribe corto, pero son largas las noches de invierno).

Dichoso y feliz porque está aquí. Así nos sentimos en cada momento cuando estamos cerquita de Él. Cuando pasas o estas en la verdadera angustia, en el desastre, encontré la fortaleza y el refugio que no hay en ningún otro abrazo y lugar. Es descansar estando en la tormenta, los ojos llegan a cautivarse, el cuerpo se lastima y pide alguna reacción, los pensamientos van a mil, pero allí, en ese instante los dichosos y felices descansan en Él. Es el momento incomodo para la gente porque te piden actuar, la vida misma pide hacer algo, así sea algo loco, pero para los que creen en Él la vida, las circunstancias, las personas no te dan duro. Lo peor que a una persona le pudiera suceder estando en Él no lo tomara desprevenido.

Dichoso y feliz porque abandonar el orgullo en la aflicción, es para los que verdaderamente creen totalmente en Él. Ante mi incapacidad aprendí a entregar la llave del corazón. Las fuerzas, las habilidades, nada de eso alcanzaran. Dichoso y feliz los que espiritualmente se encuentran en una desgracia total y dependen totalmente de Dios y de su gracia. El camino no es fácil, nunca lo sera, pero con Él todo saldrá bien.

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