Hay pocas verdades

Pero, ¿qué sería entonces de los malos momentos? ¿De las malas rachas, discusiones, distanciamientos? Decididamente, no podemos pensar en una amistad sin esas cosas, porque precisamente, son esas, las que nos mantienen unidos.

Hay pocas verdades

Ocurre lo inesperado en un día normal.
No entiendo, no es entendible en estas épocas. ¿La razón? Solo una, por eso ahora, sin escucharme, sin ver mi rostro, sin sentir cerca como van mis latidos; te escribo, y sabes bien que no escribo a todos de esta forma. Una noche anote otro punto más en mi cuaderno de vida para decir lo que en realidad me ocurre contigo y es el valor de tu amistad. No se necesita del: “Cuando . .. Yo me caí, cuando me tropecé, cuando y más cuando. No necesito del cuando para valorarte mas. No quería dejar que se acabara está fatídica noche sin terminar de escribir y pasar por aquí a decirte que en realidad valoro mucho tu amistad, la valoro mucho más que hace un año. Tengo algunas cosas que no me importan, gente que dejaron de importarme, pero también tengo unas pocas que me importan mucho, como vos con tus zapatitos que me dan risa y esa carita de traviesa que sonríe. Seguramente el mundo y sus palabras han decidido rayar letras de “cuenta conmigo, te quiero” algunos solo están hechos para ganar una sonrisa, un momento, y luego llorar porque solo fue eso, una bonita emoción. Hay pocas verdades, recuerdas? Bueno, Pitufinha. .. Eres tú, una de ellas.

Te espere, y eso es suficiente para todo lo demás. No tengo idea de como hiciste para poder entrar a un lugar con poco espacio, demasiado aprieto y muchas reglas. Tampoco sé como hiciste para convencerme sin darme cuenta que podía luchar, que podías quedarte. La gente suele preguntar, interrogar porque unos si y otros no. Si bien el cartel que esta a las afueras dice: “no hay espacio, ni memoria suficiente para alguien más”. Llovía cuando llegó, y yo la esperaba. ¿Como no esperar a alguien que viene de lejos por uno? Caminamos, hasta allí. Había arcoíris y eso era bueno. Pasa tanto y ese tanto no es igual cuando te lo cuentan, o cuando lo cuentas después que ha pasado todo. Pero resulta curioso lo que ocurre detrás de las cortinas, debajo de las noches, con un miedo convertido en enojo, entonces ocurre que quieres decir algo y no sabes cómo expresarlo, pero allí está ella, que sabe traducir esos dilemas.

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