Él

No sé cómo convertir lo que siento a letras, solo sé que es necesario. Esta es una noche, y deseo hablarle. Es inevitable frenar mis ojos llorosos, es como una quebrada de cantaros de agua a toda prisa ¿Alguien podrá saber cómo se detiene? Cada quien tiene su propia historia, sus propios baches, tachones, sus espacios en blanco. La mía tiene de eso, y algo de lamento, casi nostálgico. Últimamente, muchos meses atrás, comenzó a cambiar. Puedo decir que mi relación con El se mueve en escucharle atentamente cada palabra y eso dice mucho. En esas charlas conseguí enormes frases de Él que están depositadas en mis textos, de los que me ha dado para pensar un mundo. Lo miro, y lo observó  y a veces creo que no es El. Lo vuelvo a mirar, y provoca abrazarlo, decirle que es grande, que aprendí admirarlo, y seguramente no me lo va a creer. Sonrió aunque al final lloré como ésta noche. Sus ojos se parecen a los míos, pero no son iguales. Él respira grandeza, respira cancha cuando me habla, cuando me exhorta y me pide eso mismo que Él respira.

Él

Ayer mi cielo era inocente, mi experiencia huérfana, Él era eso que yo podía ver. Mis juegos, mis ilusiones, tenían algo de olor a su nombre. Hoy el cielo es diferente, mi experiencia no es tan buena, y Él aún sigue estando para mí. A veces es duro, es fuerte y más si va en silencio. Rara vez se disculpa con las palabras, rara vez cambia el método. Mi relación con Él es un río y un mar, donde gotas de agua salada bañan el río. Aprendí a callar cuando el mar está picado, cuando tiene tormenta. Él silencio lo aprendí con Él. Quizás no he podido disfrutarlo porque ahora tengo mi propia agenda, ahora poseo intereses, y luchas con el destino y eso es una pelea brava. Sé que se irá, y trato de evadir eso, y en algunos momentos como este pienso que debo evitarlo, pero al llegar al final sé que dolerá tanto como mi propia vida que respira aire contaminado. Sé que lloraré mucho y evitare demostrarlo. De cualquier modo quisiera tener valor para decirle: “Gracias por tanto, me hiciste grande”; pero aún yo no tengo valor para hacerlo, porque aun sin hacerlo lloro.

A veces soy gente, me dejo llevar como olas a tierra amarga para luego arrepentirme. Quizás pienso como Él,  quizás pienso por Él, debe ser por eso que no asumo el riesgo. Anoche me sorprendió,  lo viene haciendo últimamente,  y yo no soy muy bueno para expresar ciertas cosas que el alma y el corazón sienten. Quizás,  paso como distraído, como descortés, ingrato, desagradecido, o como ave que pasó y fue bendecida. A veces me lamentó de no haberlo conocido en otras y mejores circunstancias. Me siento en deuda con su alma, me siento en deuda con su paz, y eso; eso es duro.

Él. .. Me recuerda a Dios, de buena o mala forma. Mi comportamiento,  no están hechos para ser juzgados, solo están hechos para ser observado. Él ignora mucho de mi comportamiento, y aunque sabe mucho de mí, aun así me premia, me felicita y me pide más kilómetros de intento en ésta vida. No podre decir su nombre, porque al cabo de todo no le debe importar. Solo escribí para El, quizás un día de estos se tropiece con esto, y ojala sea pronto.

 

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